CATEQUESIS Nº 14
INFANCIA
Y JUVENTUD EN EL SILENCIO
PRIMERO QUE
NADA
- Ambientación
- Acogida
- Oración:
Amigo y hermano Jesús, qué gusto nos da que te hayas hecho uno de
nosotros y que desde que naciste hasta que entregaste tu vida compartieras
nuestra condición. Te criaron en una buena familia,; no faltó el calor del
hogar, ni la comprensión de unos padres que respetaron tu vocación y las
decisiones que tomabas en tu juventud, aunque muchas veces no comprendieran muy
bien tus intenciones.
Poco es lo que sabemos de tu infancia y de tu juventud. Pero nos basta
con ello. Creciste como un joven sano, educado en la fe de tus padres,
asumiendo tus responsabilidades en la atención a tu familia. Todo lo que
hiciste en este tiempo silencioso de tu vida te preparó para la corta vida
pública que tuviste entre los tuyos.
Hoy queremos pedirte por nuestra juventud; que a ejemplo tuyo, se
prepare, crezca y madure para ser gente de bien, gente de justicia. Que
nuestros jóvenes aceleren la construcción del Reino de Dios en este mundo.
Amén.
Y, ¿COMO ESTUVO
LA SEMANA?
- Compartimos lo que nos
aconteció en la semana.
- Revisamos el compromiso y
damos gracias o pedimos perdón.
EL TEMA DE HOY:
- En nuestra última reunión
hablamos del misterio de la encarnación, de la encarnación de Jesús. ¿Alguien
recuerda cuáles fueron las principales ideas que se trataron?...
- Hoy, y durante los próximos
temas, vamos a hablar de Jesús de Nazaret; pero centrándonos en las tres etapas
de su vida de las que los evangelios apenas nos dicen nada: la infancia, la
adolescencia y la juventud de Jesús.
IDEAS
CENTRALES:
- Ya vimos la semana pasada cómo
fue el nacimiento de Jesús y las enseñanzas que este acontecimiento nos deja
sobre quien y cómo es Dios y sobre sus planes de salvación.
- Una de las cosas que dijimos
fue que, el hecho de que Dios decidiera que su Hijo se hiciera hombre y naciera
entre nosotros, significa que quería hacerse como uno de nosotros, igualito a
nosotros en todo, menos en el pecado, claro, como nos dice San Pablo.
- Así que, si Jesús decidió
hacerse uno de nosotros e igualito a nosotros en todo, podemos fácilmente
imaginarnos cómo fueron sus primeros años. ¿Cómo se imaginan ustedes que fue la
infancia y la adolescencia de Jesús?...
- Los evangelios, que es la
fuente de donde nos vienen las informaciones sobre Jesús, hablan mucho de él
sobre los tres años que estuvo predicando y cumpliendo la misión que el Padre
le encomendó: la de salvarnos a todos los hombres; pero hablan muy poco de su
infancia y de su juventud. Vamos a examinar qué es lo que nos dicen al respecto
los tres evangelistas que más se parecen entre sí.
- Comencemos con Mateo. Vemos
que después de la adoración de los Magos la familia de Belén tuvo que huir a
Egipto porque Herodes andaba detrás del muchacho para deshacerse de él (Mt
2,13). Una vez pasado el peligro, la familia se establece en Nazaret, donde
pasaría todo el resto de su infancia (Mt 2,19).
- Después de eso ya nos se
vuelve a hablar de Jesús hasta que lo encontramos como uno más de los que
fueron a recibir el bautismo de Juan.
- El evangelista San Marcos,
nada dice de la infancia de Jesús ni tampoco de su juventud.
- El que cuenta más detalles es
San Lucas. El nos cuenta cómo fue la presentación de Jesús en el templo, según
la costumbre de su tiempo (Lc 2,22 y ss). En esa ocasión a María y a José les
advierte el anciano Simeón que su muchacho va a dar mucha carpeta y que a ellos
les va a costar sufrir mucho por su causa. Vamos a leer este pasaje.
- Seguramente que algunos de
nosotros o de nosotras hemos tenido la experiencia de sentir por causa de
nuestros hijos que una espada nos traspasa el alma; ¿nos la quiere contar
alguien?...
- Pensemos cada uno en nosotros
mismos, ¿enfrentamos estas situaciones de nuestros hijos como lo hicieron María
y José?...
- Otro episodio importantísimo
en la vida de Jesús fue cuando a los 12 años lo subieron, también según la
costumbre, al Templo de Jerusalén para celebrar la fiesta de la Pascua. Leamos
detenidamente este pasaje... (Lc 2,41)
- ¿Qué opinan ustedes del boche
que José y María le dan a Jesús?. ¿Les parece que está justificado?...
- Aquí sería oportuno que cada
uno de nosotros compartiera cómo se hace en su familia, por ejemplo para
corregir a un hijo, al esposo, a la esposa, a un hermano, o entre nosotros como
vecinos. Recordemos que la corrección fraterna es una de las virtudes
cristianas más necesarias, también de las más difíciles de practicar. A ver,
pues, ¿cómo practicamos la corrección entre nosotros?...
- Tratemos de ver qué
conclusiones nos deja este episodio. ¿Qué responde Jesús al reproche de sus
padres?...
- Ante la respuesta de Jesús
reclamando libertad y respeto porque él tiene que ocuparse de las cosas de su
Padre, ¿qué actitud toman María y José (Lc. 2,50-51)...
- María y José no entienden, tal
vez, ni siquiera compartían, las ideas y actitudes extrañas de su Hijo, pero
respetaron su decisión. Tenían muy claro que las cosas no se pueden imponer por
la fuerza.
- Hablemos nuevamente de nuestra
experiencia. Seguramente que muchas de las madres y de los padres aquí
presentes se preocupan porque sus hijos van por caminos que consideran
equivocados, sienten también que todos los consejos dados no sirven para nada,
¿cómo actuamos entonces...? ¿Alguien nos puede contar su caso?...
- ¿Se parece nuestra actitud a
la de María y José?...
- Tal vez alguien se haga una
pregunta como esta: ¿por qué razón los evangelios dedican tanto espacio a los
tres últimos años de la vida de Jesús y tan poco, como hemos visto, a sus
primeros 30 años de vida? Cuál creen ustedes que podrá ser la respuesta?...
- Bueno, tengamos, pues, muy
presente que Jesús mientras fue niño y joven hizo lo que todo niño y joven
hace: crecer, formarse, prepararse para una misión. Esa etapa de su vida no
interesa tanto como la que llamamos vida pública de Jesús, que fue cuando El
empezó a enseñar, a hacer milagros y a mostrarnos el camino de la salvación. Es
por eso que los evangelios se centran en esta última etapa de su vida.
QUE NO SE NOS
OLVIDE:
- La infancia de Jesús fue como
la de todo muchacho: estuvo sometido a la obediencia de sus padres.
- De María y José tenemos que
aprender la forma de sufrir por nuestros hijos, una difícil y extraña
combinación entre duda, respeto y libertad.
- María y José respetaron al
hijo aunque no entendían muchas de las cosas.
- La corrección fraterna al
hermano es una de las cosas que debemos hacer por caridad.
NOS
COMPROMETEMOS
- ¿Qué les parece si para esta
semana nos proponemos experimentar un poco esto de la Corrección Fraterna de la
que hemos hablado en el tema?
También podríamos examinar
nuestras relaciones con los hijos o las personas que de alguna manera dependen
de nosotros o sobre quienes tenemos algún tipo de autoridad y ver si en nuestra
relación con ellos imponemos nuestra voluntad y violentamos su derecho o
actuamos como María y José respetando su voluntad.
HASTA LA
PROXIMA
- Evaluamos la reunión y el
tema.
- damos los avisos comunitarios
y parroquiales.